Por Yoselina Guevara López

La región del Asia occidental está colmada de hermosos paisajes desérticos, de historia de antiguas civilizaciones, pero es también una zona de continuas guerras y enfrentamientos, en la cual los Estados Unidos busca ejercer su poder, implementando su política exterior bélica, injerencista y violenta. Esto nos sustrae a la invasión del Afganistán con el pretexto de la lucha contra los talibanes y Al-Qaeda, la ocupación de Irak, las olas migratorias de refugiados hacia Europa por causa de los conflictos armados. Todos estos hechos tienen el denominador común de estar relacionados directamente con la política exterior implementadas por el gobierno de los Estados Unidos, cuyo presidente Donald Trump admitió que los ocho billones de dólares que ha gastado su país en Asia occidental no los ha llevado a nada.

La mano del Estado de Israel

No cabe duda que los Estados Unidos no ha actuado ni actúa de manera solitaria en el en la región asiática, que se encuentra la constante presión de Israel. El apoyo de la Casa Blanca al sionismo es más que evidente y se puede calificar de incondicional. Para muestra de ello está el “Acuerdo del Siglo”, plan que cuenta con el beneplácito de Trump, en que el Estado ocupante de Israel declara que pronto anexará algunas zonas de Cisjordania y la ribera occidental del Valle del Jordán. De llevarlo a cabo, como amenaza hacerlo, sería una acción ilegal que daría continuidad al sufrimiento del pueblo palestino y su historia de opresión, muerte y devastación por parte del régimen sionista. Además de ser una amenaza para la paz y la seguridad del Asia occidental.

“El régimen sionista es portador de un arsenal nuclear con alrededor de 400 ojivas letales, pero además de ello no está adherido a ningún tratado de no proliferación”

Un vecino indeseable

Israel tiene probablemente el vergonzoso record de ser el único gobierno en el mundo que ha atacado y ataca a todos los países con los cuales comparte frontera. Ha convertido a la Franja de Gaza en la mayor prisión del mundo, socavando la seguridad, el bienestar y la vida en ese estrecho territorio. El régimen sionista es portador de un arsenal nuclear con alrededor de 400 ojivas letales, pero además de ello no está adherido a ningún tratado de no proliferación, aunque constantemente señala y acusa a otros países de ser una amenaza para la paz mundial. De acuerdo a diferentes medios, Estados Unidos le proporciona Israel apoyo y un financiamiento de tres mil 800 millones de dólares anuales.  

Bemsouda, una abogada contra los crímenes de guerra  

El Estado sionista sigue en su carrera por consolidar por todos los medios posibles su invasión y ocupación de los territorios palestinos, estratagema que ha encontrado una fuerte oposición en varias naciones del mundo. Como anunció recientemente la Unión Europea (UE), la anexión de la Ribera Occidental no tiene ninguna legitimidad, declarándola el año pasado fuera del Derecho Internacional y totalmente ilegal. En esta decisión jugó un papel clave la posición de la abogada de origen africano Fatou Bemsouda, quien se desempeña como Fiscal de la Corte Penal Internacional de la Haya y pidió a finales de 2019 abrir una investigación contra el Estado de Israel por crímenes de guerra en los territorios palestinos. Esta fue una petición apoyada por la propia Corte Penal Internacional, que refirió que “hay una base razonable para una investigación”.

Bemsouda es la primera mujer de origen africana en haber alcanzado el alto rango de fiscal dentro de dicho Tribunal, destacándose por su trabajo en contra del genocidio y los crímenes de guerra. Ha sido un largo camino, no exento de dificultades, el de esta admirable mujer, desde su nativa Gambia hasta La Haya, travesía que nos recuerda un proverbio persa: “Tarde o temprano, lo que es seguro sucederá”. Como también debe llegar la justicia y una Palestina libre renacerá en los ojos de un pueblo que nunca ha perdido la esperanza.

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Yoselina Guevara López Corresponsal en Italia