Por Rudy López

Ha sido el tema más bullado en las últimas semanas, anduvo en boca de cientos de miles de personas, generando suspicacia, risas, preocupación y memes. Un tópico del que todo el mundo habló y que es la ventana a un tema mayor: la guerra comercial que enfrenta a Estados Unidos con China.

El nuevo veto aplicado por el Gobierno de Donald Trump a las empresas de telecomunicaciones chinas, afectó particularmente a ZTE y Huawei, famosa por el alcance de sus productos y servicios ofrecidos.

Pero esta arremetida no es inédita, al contrario, se arrastra desde el año pasado, cuando la Casa Blanca impuso gravámenes por el valor de 60 mil millones de dólares a las importaciones provenientes del gigante asiático. A esa disposición Beijing respondió con un aumento del 25% de aranceles a los productos norteamericanos. Sin embargo, ¿cuándo ingresa la ficha de Huawei y ZTE al juego? Con la prohibición de Washington para utilizar tecnología china, específicamente celulares, en sus bases militares.

La guerra comercial continuó su curso, como bien sabemos, con otros tantos aumentos arancelarios, hasta que en la Cumbre del Grupo de los 20, realizada en Buenos Aires en diciembre de 2018, Xi Jinping y Trump acordaron una tregua de 90 días para buscar poner fin al enfrentamiento. Disposición que no duró más que unos cuantos días ya que entremedio se vivió el arresto, en Canadá, de Meng Wanzhou, quien funge como directora financiera de Huawei. Este caso se extendió hasta inicios de 2019, cuando Canadá aprobó la extradición de Meng a EE.UU., que enfrenta cargos como robo de información.

Lo acontecido con Meng es uno de los hechos claves para entender el porqué de las actuales sanciones a Huawei. El 15 de mayo Trump declaró una emergencia nacional y prohibió a todas las empresas estadounidenses utilizar tecnología china. Claramente las novísimas sanciones no fueron teledirigidas únicamente a Huawei, pero sí la afectaron por ser la más grande de estas.

Es así como Google, a raíz de las penas, optó por detener la venta de componentes y software a Huawei. Orden que afecta sobre todo al sistema operativo Android de Huawey, ya que no podrá contar con actualizaciones de aplicaciones como Gmail, Youtube, PlayStore, entre otras muy arraigadas en el consumidor occidental. Aunque la firma china declaró que las prohibiciones no afectarán su desempeño hasta hoy, es un punto que debe considerarse.

Un argumento poderoso surgió en estos días para explicar la imprevista “batalla informática” entre las dos superpotencias. Se trata de un elemento que solo tiene dos caracteres, pero que simboliza un cambio radical: la implementación del 5G.

Esta tecnología facilitaría una interconexión global mayor, con una velocidad que supera en 10 veces la del actual 4G. Y no solo eso, permitiría un menor tiempo de respuesta de un dispositivo a cualquier orden, logrando un manejo autónomo más seguro. Esto quizás suene ajeno, pero aquel detalle posibilitaría un despliegue más amplio en el ámbito de la defensa y la seguridad. Conociendo la estrategia militarista que ha seguido la Casa Blanca desde el 2001, ya podemos sacar nuestras propias conclusiones a raíz del caso.

Entonces, ¿por qué Huawei?

La empresa china acrecentó su importancia en el mercado y ya se posicionaba como la segunda marca de telecomunicaciones más vendida y utilizada en el mundo, por debajo de Samsung y sobre Apple. Es decir, llegaba a gran parte de los usuarios, tanto a personas naturales como empresas. Su despliegue además iba de la mano con el desarrollo de la tecnología 5G, lo cual le otorgaría una presencia casi hegemónica en este ámbito a nivel global.

Ya el Pentágono, el Congreso estadounidense, exmilitares y otras instituciones, mostraron preocupación ante los efectos de la irrupción y crecimiento exponencial de Huawey. Se habló de que si China lograba controlar el sistema 5G, podría utilizarlo con fines de seguridad nacional, influenciando a países como el propio EE.UU., ya que gran parte de sus datos eran procesados únicamente por esta empresa. No conforme con tal suposición, se temió por una posible amenaza a la operatividad de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), ya que sería difícil desplegar una red 5G propia sin contar con elementos tecnológicos provenientes de China.

Actualmente la disputa entre EE.UU. y China sigue tensa, particularmente por el cálculo que hacen empresas y países respecto al desarrollo tecnológico. Por ejemplo, Europa cuenta con un 35% de usuarios Huawei y numerosas empresas emplean su tecnología. En efecto, un apoyo en masa a las últimas sanciones de Trump podría producir un retroceso en la implementación de nuevas tecnologías en las que han estado trabajando hasta ahora. Riesgo que tampoco deja de pesar en esta confrontación.

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Rudy López Cientista político