Por Luis Barril

El fútbol es un deporte lleno de supersticiones. Vemos a entrenadores con bufandas bajo una temperatura de 40°, jugadores que no pisan las líneas al salir al campo de juego… Hasta un brujo tuvimos en el Atahualpa de Quito en la última fecha de las Clasificatorias Sudamericanas.

Al otro lado del charco es famosa la “maldición” que Bela Guttmann, el entrenador austro-húngaro que llevó al Benfica al bicampeonato de la Copa de Campeones de Europa –hoy Champions League– lanzó ante la no renovación de contrato por el aumento de sueldo que había pedido. “Sin mí, el Benfica no ganará un título europeo en 100 años”, expresó. Pareciera que cada vez que el elenco luso juega una final, ya está perdida de antemano.

Una de las supersticiones más célebres dice relación con un hecho acontecido en el cuarto mundial de la historia, aquel que se disputó en Brasil en 1950. Para entonces, los cariocas habían disputado las tres citas anteriores con una tricota de color blanco y así se mantuvieron. Hasta que un hecho lo cambió todo. Llegaban al último partido del cuadrangular final con la posibilidad de consagrarse campeón ante Uruguay. El resto es historia. Dos elementos presentes en ese fatídico partido para los brasileños quedaron sepultados: el arquero Moacir Barbosa y la tricota blanca.

Barbosa falleció el año 2000 siendo sindicado como el gran culpable del Maracanazo. Ahora bien, la famosa camiseta blanca vuelve a la vida. Brasil, organizador de la Copa América 2019 que empieza en mañana, ya presentó en sociedad la indumentaria oficial para dicho evento. Una Copa América no tiene la importancia de una Copa del Mundo, claro está, pero dicho acto, que tiene mucho más que ver con una estrategia de marketing que con una redención del blanco como uniforme del scratch, ya se ha ganado el rechazo generalizado de la fanaticada carioca, una de las más supersticiosas del mundo. El 7 de julio del presente año, veremos si tanto el Maracaná como la camiseta blanca logran borrar en parte esa gran mancha de mitad del siglo pasado.

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Luis Barril Periodista deportivo