Por Sebastián López

Es una constante que en cada certamen del orden que sea quede un grupo descontento y otra parte satisfecha. Los llamados premios de la Academia no son la excepción y esto se evidencia sobre todo a horas de haber terminado. Es así como en redes sociales ha surgido una avalancha de insatisfechos usuarios sobre la última entrega de los Oscar. Son cada vez más personas las que plantean que desde hace tiempo esta premiación no es confiable y que se dedican más que nada a intentar dejar contentos a todas y a todos los competidores.

De ser así, su estrategia no funciona, ya que más bien deja un gusto a poco en la audiencia, en los cinéfilos y en quienes solo esperaban divertirse con la ceremonia.

Aceptémoslo, va a ser difícil que se repita que una película gane once premios Oscar, como lo hizo Titanic (James Cameron, 1997), Ben-Hur (William Wyller, 1952) o El Señor de los Anillos: El retorno del Rey (Peter Jackson, 2003). Ahora se dedicarían a reconocer a cada uno de los concursantes en las distintas áreas de nominación.

Esta edición tenía expectante al público que iba a apoyar a sus filmes favoritos. En las nominaciones a Mejor Película, que es de las más esperadas, y el mayor premio a los productores de Hollywood, el público tenía por preferidas a dos producciones: Bohemian Rhapsody (Bryan Singer)  y Roma (Alfonso Cuarón). Sin embargo, las cosas resultaron diferentes.

Inesperadamente la estatuilla a Mejor Película se la llevó el filme Green Book (Peter Farrelly), basada en una historia real de un hombre italoamericano que es contratado como chofer por un aclamado pianista afroamericano para conducirlo por un tour a través del sur de los EE.UU., mientras la tensión racial estaba en un punto álgido, con la segregación que había en la década de los sesenta en el mencionado país. En el trayecto logran entablar una curiosa amistad, entre un hombre blanco de clase baja y un aristócrata afrodescendiente. Es protagonizada por Viggo Mortensen y Mahershala Ali, quien además se llevó el Oscar en la categoría de Mejor Actor Secundario.  

Green Book no es una mala película, es una entretenida road movie, tiene un mensaje claro, las actuaciones son destacables y la estética de época merece un reconocimiento. Sin embargo, es una cinta sin muchas pretensiones, no se atrevió a dar un paso más allá y terminó siendo convencional, que si bien puede ser encantadora, no creo que haya merecido el Oscar. Típica historia que resuelve la dramática contradicción racial existente en EE.UU. hasta el día de hoy.

¿Fue el peor filme nominado a Mejor Película? No. Creo que hubiese sido un error que haya ganado Black Panther (Ryan Coogler), que tuvo ya un éxito mundial de taquilla, pero que no está a la altura de las otras competidoras. La otra película que estimo no debía llevarse el galardón es BlacKkKlansman (Infiltrado en el Ku Klux Klan), del famoso director del filme Malcolm X, Spike Lee. Esta opinión surge porque si bien cuenta con momentos divertidos y buenas actuaciones, no logra encontrar un estilo, da saltos y fluye en recursos cinematográficos y de montaje que descolocan al espectador. Tiene un fuerte mensaje sobre la historia del racismo en los EE.UU. y cómo este perdura. Sin embargo, no se puede sostener una película solo con mensajes.

Mis favoritas en las nominadas para Mejor Película eran The Favourite (Yorgos Lanthimos), Vice (Adam McKay), Bohemian Rhapsody (Bryan Singer) y Roma (Alfonso Cuarón).

Si Roma se hubiera llevado el galardón habría significado un gran cambio, ya que al ser producida por Netflix anunciaría las modificaciones que hay en Hollywood y la industria cinematográfica.

Habrá que esperar otra entrega de los premios de la Academia para constatar reales cambios. En fin, nada nuevo bajo el Oscar.